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Mantodeos


El suborden Mantodea es uno de los tres subórdenes, junto con Blattodea (cucarachas) e Isoptera (termitas) que forman el orden Dictyoptera.

Los mántidos son unos insectos emparentados con las cucarachas fácilmente reconocibles, pese a su variabilidad, por una serie de rasgos característicos. Tienen un cuerpo alargado con una coloración críptica que en los climas templados varía entre tonos verdes y pardos simulando el color de la vegetación verde y seca. En los climas tropicales existe más diversidad de coloraciones simulando incluso vistosas flores.

Cabeza de Empusa pennata.

Cabeza de Empusa pennata.

Tienen una cabeza triangular con dos grandes ojos compuestos dirigidos hacia delante, que les dan una visión binocular con un cálculo preciso de las distancias. Además tienen en la frente tres diminutos ocelos (ojos simples) que les permiten discriminar entre distintas intensidades de luz. Las antenas son filiformes y están más desarrolladas en los machos dado que, al cumplir una función “olfativa” ha de servirles para captar el rastro dejado por las feromonas de las hembras en la época de apareamiento. La cabeza es extremadamente móvil, permitiendo a estos insectos girar para “mirar por encima del hombro”. El aparato bucal es de tipo masticador.

A la izquierda parte anterior del protórax con detalle de las coxas alargadas (Mantis religiosa). A la derecha imagen de las patas (Irisa oratoria).

A la izquierda parte anterior del protórax con detalle de las coxas alargadas (Mantis religiosa). A la derecha imagen de las patas (Iris oratoria).

El protórax es alargado y del mismo surge el primer par de patas, que están especializadas y son uno de los grandes distintivos de este suborden (aunque hay otros insectos, como las mantispas, pertenecientes a otros órdenes que han desarrollado un primer par de patas similar en un claro caso de convergencia evolutiva). Este primer par de patas presenta unas coxas muy alargadas que simulan fémures; los verdaderos fémures aparecen a continuación, ensanchados y con el borde anterior aserrado. Las tibias son cortas e igualmente aserradas pues junto con los fémures tienen la función de atrapar a las presas que servirán de alimento. Los tarsos aparecen a continuación como delgados apéndices.

Los otros segmentos torácicos (mesotórax y metatórax) así como los otros dos pares de patas son de morfología similar al de resto de los insectos. Las 4 patas no modificadas solo tienen una función motriz. En las fases finales de desarrollo poseen 2 pares de alas: dos “tegminas” que surgen del mesotórax y que están más esclertotizadas y dos alas que surgen del metatórax, más membranosas y cubiertas por las anteriores. Aunque pueden volar, por lo general no son buenas voladoras.

El abdomen está dividido en varios segmentos, normalmente alguno más en el caso del macho. Cuando el individuo alcanza la madurez y las alas están completamente desarrolladas, éstas cubren la parte posterior del abdomen. Es extremo distal del abdomen de las hembras está dotado de unos apéndices cuya función es “batir” una sustancia que produce durante la puesta; formando una especie de estuche espumoso en cuyo interior se encuentran los huevos. La espuma luego se endurece con los huevos en su interior. Este gesto que tiene como funciones mejorar el aislamiento térmico de la puesta para protegerla de las heladas así como protegerla de depredadores o parásitos. Este estuche con los huevos se conoce como ooteca.

Ooteca.

Ooteca.

Los mántidos tienen metamorfosis incompleta (heterometabolismo), es decir, tras salir del huevo tienen un aspecto similar al de los adultos (ninfas) pero con algunas carencias e irán paulatinamente desarrollando las características que aún les faltan de sus progenitores (como las alas) a través de varias etapas de su desarrollo.

Son depredadores. Se alimentan principalmente de otros invertebrados a los que normalmente cazan al acecho, sirviéndose de su camuflaje para pasar desapercibidas entre las hierbas verdes y tallos secos.. Cuando la presa se pone a su alcance la atrapan e inmovilizan usando su primer par de patas modificadas.

Es conocida la costumbre de las hembras de muchas especies de depredar a los machos durante la cópula. Las hembras son más grandes y fuertes que los machos. Es muy común que la hembra decapite primero al macho, que es capaz de continuar con la cópula pese a no tener la cabeza. Luego la hembra devora lo que queda del macho. Es bastante probable que este comportamiento (que también se da en algunas arañas) sirva como mejora evolutiva de la especie, puesto que con este plus en su alimentación la hembra estará mejor alimentada y tendrá más posibilidades de finalizar con éxito la puesta. De todas formas las hembras tampoco viven mucho más que los machos, pues una vez realizada la puesta morirán con las primeras heladas.

El suborden Mantodea lo integran más de 2.000 especies en todo el mundo de las cuales las presentes en nuestra península se engloban en cuatro familias: Amorphoscelidae, Empusidae, Mantidae y Tarachodidae.

Las especies descritas en el blog son:

  1. Ameles spallanzania,
  2. Empusa pennata,
  3. Iris oratoria,
  4. Mantis religiosa.

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